Vuelve el amor
Mi lado publicista no podía quedar apartado. Como reza la canción: "vuelvo a las andadas.."
Pero he de reconocer, puesto que hoy tengo uno de esos días en los que la personita de fuera y la de dentro se llevan bastante bien, que me he vuelto más refinada, más exquisita y sobre todo más observadora. He retomado contactos que habían quedado un tanto apartados debido en gran parte (aunque no todo) a la vorágine del día a día, tragón indiscutible de todo lo que hay a tu alrededor hasta que caes en la cuenta de que, de golpe, esos 2 o 3 años parecen haberse convertido en décadas.
Supongo que también es un punto más maduro, más de reflexión, más de tener los pies en el suelo y no dejarme llevar por impulsos o corrientes que vistas, no son interiorizadas. "Paso a paso se anda el camino "y cuando llegas a un desfiladero por un vericueto no puedes más que pensar en si arrojarte para abajo y "que lo que tenga que ser, será "o bien desandar lo andado y elegir otra dirección.
Volvamos a dejar la pasión a un lado, guardadita en el cajón para cuando sea el momento realmente necesario de usarla y pensemos con la cabeza.
Mil y una veces he escuchado, como vosotros supongo, eso de que "toda en la publicidad es una farsa". Pues bien, eso que antes gritaba de forma rotunda, vengo dispuesta a defenderlo con uñas y dientes, que es solo como se puede defender aquello en lo que crees.
No es cierto que la publicidad sea una farsa, creo que más bien la gente que dice observarla, son farsantes y en la mayoría de las ocasiones, simplemente obtusos.
La publicidad es el resultado de una suma de un producto y una necesidad de comunicación, dividida entre el packaging y el marketing y multiplicada por el medio en el que se desenvuelve y factores completamente ajenos a ella.
No se que diría Luis Bassat de esta definición pero lo cierto es que poco me importa. Al final la publicidad es todo como te lo tomes. A veces bien, a veces mal, pero es innegable que el papel que juega es fundamental para la sociedad como motor desarrolladora de la misma.
Y no me volváis a decir que deja al ser humano "mermado de sus capacidades"... ¡leche! ... que vaya culpa tiene una empresa, que se encuentra a decenas de miles de kilómetros de un individuo, de que el tipo sea tan absolutamente necio como para seguir los dictados de una moda, marketing o convención social sin pararse a pensar, ni un solo momento, en si es lo más conveniente o no...
Realmente lo que nos revienta de todo esto es que haya, en alguna parte del planeta, algunos tios y tias tan inteligentes que nos hagan parecer auténticos melones maduros con promociones y propagandas. No pasa nada señores, siempre los ha habido más listos que uno y por eso la madre tierra no deja de girar.
Yo venía aquí a mostraros un cartel de una famosa empresa licorera, que conjuga, creo a la perfección, todo lo que he expuesto un poquito más arriba de estas líneas. Hasta hace poco el vodka era solo aquella indigesta bebida engullida por rusos que pasaban 330 días al año a 12 grados bajo cero.
Con esta marca y sus acciones, ha logrado hacer del vodka un elemento tan chic como puede ser un Luisbuitón de esos que cuestan una millonada y hacen el mismo apaño que las bolsitas de plástico del ahorramás (os habéis fijado que resistentes son???)
Pues eso es publicidad señores, construir algo desde cero y cuidarlo, quererlo y mimarlo tanto, tanto, tanto, que haga que la gente lo quiera tanto o más que tú.
Como dicen