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elrincondebelen

Botas de agua amarillas

Siempre me pasa lo mismo. Los primeros días de lluvia de cada año me siento como un pulpo en un garaje. Unido al ya manido “¿qué me pongo?” acabo pisando la calle como si fuera un miembro de la Kelly Family. Capas y capas de prendas que nada tienen que ver entre si. Camiseta de tirantes, camiseta de manga corta, cuello vuelto y jersey. Y chaqueta de cuero claro, no vayamos a perder las formas. Llevo tres años queriendo comprarme unas botas de agua. E irremediablemente siempre pasa algo que me impide hacerme con unas. No debería ser tan complicado. Ir a la tienda, elegir, pagar y listo. Es un ejercicio sencillo (más para alguien como yo, comprador compulsivo). Pero no. Otro año más y sigo sin ellas.

Así que esta mañana he repetido el ritual de cada año de los primeros días de lluvia. Mi atuendo dista mucho de ser normal y en mis pies hay unas botas comunes que tras pasar por cuatro charcos han adquirido unas manchas que ya sabía, serán indelebles.

Primera parada de autobús. Está hasta la bandera. Esto también es típico. Mucha más gente arremolinada en torno a ella porque los autobuses circulan más despacio. ¿Por qué siempre que llueve todo parece ir más lento?

Por suerte el autobús no tarda en llegar. Hora de sacar el abono transportes del bolso. Hoy es un desafío. Con tanta capa parezco el muñeco Michelin y no puedo pegar mucho los brazos al cuerpo. En una mano el paraguas, en la otra el bolso y (hoy si) una bolsa con mi comida. En las manos unos guantes, en la cabeza un gorro de lana y en las orejas los cascos con el mp3.

Siento que tengo mis capacidades mermadas: con los guantes no tengo mucha destreza y todo se me cae de las manos. No oigo nada porque la música está puesta y con los guantes no atino a sacarme los cascos. Tampoco puedo pulsar el botón “pausa” porque mi tactilidad es nula. El paraguas es de mango y atizo con él a la gente sin querer. Yo también voy muy lenta los días de lluvia...

Dentro del autobús la gente hoy es gris. Yo también soy gris. Los paisajes son grises. Las conversaciones son grises. Quizá con unas botas de agua amarillas los días de lluvia serían más día y menos lluvia.

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