Llevo semanas queriendo hacer esto: ODIO DICIEMBRE. Ya está. Ya lo he dicho.
Podría cerrar el post y quedarme tan ancha. Podría. Pero no lo voy a hacer. A ver, ¿qué hay de bueno en diciembre?
Marabuntas de gente, atascos infernales, consumismo compulsivo y del malo. Porque amigos o se es consumista todo el año o no se es: así de simple. El consumismo no es estacional. Las deudas con la visa se tienen los 12 meses del año, ¿qué es eso de gastar solo en Navidad?
Sube la gasolina, el abono transporte y el tabaco. Y todo el mundo pasea con una sonrisa
- ¿y qué más da? ¡Es Navidad! - Te dicen.
- ¡Y a mi como si es el año del cerdo!. ¿Por qué tengo que ser feliz precisamente y por el hecho de ser Navidad?
Y yo a mi bola. A mi ritmo. Soy feliz 11 meses. ¡Dejadme que me reconcoma por dentro en diciembre!
Pero este año hice propósito de enmienda.
Venga Belén, que tú puedes con esto - me digo. Y empiezo bien.
El día 1 sesión mortal con pirueta de villancicos, el día 2 me dejo la mano escribiendo christmas, el dia 3 lo empleo con muy poco gusto en decorar mi hogar con velas, lazos rojos, espuma dorada y estrellitas de plata, el día 4 redacto con amor mi carta a los reyes magos y el día 5. Mierda. El día 5 es mi cumpleaños. No. No. No y no.
Odio mi cumpleaños. Me encanta la vida. Me encanta vivir. Odio hacerme mayor. Odio envejecer.
- ¿Peter Pan por dónde andas? ¿Me invitas a Nunca Jamás? -
Y como siempre mi cumpleaños cae en el puente de la constitución. El más largo. Y todo hijo de vecino emigra buscando juntar cinco días de vacaciones. Así que lo celebré con 13 días de retraso el pasado sábado.
Mis amigas me organizaron una fiesta sorpresa con la temática del aquelarre: disfrazadas con capas, gorros, pelucas, escobas voladoras, murciélagos, calderos, pócimas mágicas del elixir vigoroso de la vida y el amor....la verdad es que muy divertido y muy currado...y cerramos la noche en un garito pijo-inmundo donde acabaron robándome los dos teléfonos y si me descuido un poco hasta las bragas. Maldita Navidad.
Y esta noche nochebuena. Nuevamente polvorón, mazapán y peladillas. ¿A quién le gustan? 563 y 504 calorías por pieza. Debería hacer dos dietas. La de enero de propósito de enmienda y la extra de diciembre. Maldita Navidad.
Y ese ruido. Campanillas, panderetas y carillón de anis del mono. ¿Qué tímpano está preparado para eso Dios mío? Y como cada 365 días Raphael y Jose Luis Moreno mano a mano en la 1. Descolocan mis sentidos. Maldita Navidad.
Y nuevamente vuelvo a preguntarme: ¿por qué no me fui de viaje en estas fechas? Está claro.
Porque si me fuera no esperaría con ansia un nuevo año en enero como agua de mayo y porque no podría jugar a ser la vieja gruñona que no soy en los restantes meses.
Pero del siguiente no pasa. Haré mi maleta: y meteré en ella el ay del chiquirritín, la pandereta y la botella de anís del mono. Juntaré un montón de peladillas (las de todos los años), polvorones y mazapanes y me aseguraré de que allá donde vaya pueda sintonizar radiotelevisión española, no sea que me quede sin Jose Luis Moreno y Raphael en estas señaladas fechas y acabe con mi tradicional odio acérrimo a la Navidad.
Pero para todos vosotros, pastorcillos del belén, os deseo, de corazón, una muy feliz navidad.
Besos de muérdago!